El frío nos ha dado una tregua y
esta mañana pudimos salir del hotel, abrigados, pero sin la incomodidad de la
nevada pasada. Después de un buen desayuno inglés (huevos revueltos, salchicha,
bacon, tomate… y las judías se las regalamos jeje) con el que cogimos fuerzas
nos adentramos en el metro dirección Tower Hill.
Esta atracción turística estaba
incluida en el London Pass que nos habían gestionado en TuBillete.com, así como
la siguiente de la que disfrutamos: un paseo en crucero por el Támesis. Dejamos
atrás el Tower Bridge, Tower of London y el Shard mientras navegábamos
dirección Westminster. El London Eye hacía acto de presencia en un recorrido
lleno de puentes, a cuál más bonito. Cuando llegamos a sus pies, el
protagonismo lo compartió con el imperial Big Ben. Una de las estampas más
preciosas y emblemáticas de Londres se presentaba ante nuestros ojos mientras
caía el atardecer. La Abadía de Westminster, los metros, taxis y el ritmo de
Londres complementaban al Big Ben.
Entre fotografía y tomas se nos
fue el tiempo y cuando el sol se escondió, el frío regresó. Teníamos planeado
subir al London Eye, pero mañana tenemos un día muy muy completo, con dos excursiones,
así que mejor reponer fuerzas y estar descansados. Además, así otro día
compartimos con todos las increíbles vistas desde el “ojo de Londres”.
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